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Historia de la Neuroarquitectura

En la historia de la arquitectura, casi todos los movimientos han surgido de la forma, la función y la filosofía. El momento decisivo en la arquitectura llegó en 1998, cuando los neurocientíficos descubrieron que el cerebro continuaba produciendo neuronas hasta la edad adulta, lo que condujo a uno de los hallazgos más importantes de la neurociencia: Cómo nuestro entorno afecta la estructura y el funcionamiento de nuestro cerebro.


Así, surgió un nuevo campo del que investigadores no habían notado durante muchos años que podía enriquecer la neurociencia. Jonas Salk, investigador médico y virólogo estadounidense estaba convencido de que la arquitectura del monasterio de San Francisco en Assisi, Italia donde estuvo una temporada en la búsqueda de la vacuna contra la poliomielitis lograba estimular su imaginación y le daba la claridad mental que tanto necesitaba para encontrar la vacuna que estaba tan desesperado por encontrar y fabricar.

Al combinar los aspectos de la arquitectura y la neurociencia para explorar los problemas del diseño de una manera nueva, comenzamos a desarrollar modelos e hipótesis que podrían ser probados y validados por la ciencia. La arquitectura ha experimentado sus mayores avances en la investigación del diseño, que considera al cerebro humano como un sistema complejo de neuronas, células y estructuras. La ciencia avanza, por lo que en los próximos años sabremos mucho más sobre cómo funciona el cerebro.

Esta investigación puede desviarse hacia diversas áreas, que se denominan memoria y cuyos constructores son objeto de investigaciones que abarcan las áreas del patrimonio paisajístico y el diseño arquitectónico. Los diseños clásicos, como el Lincoln Memorial, pueden activar la memoria del cerebro para seguir líneas de diseño contemporáneo audaces, por ejemplo, en forma de escultura o museo. La arquitectura japonesa Inoue (1985) define el espacio por su relación con el cerebro humano y su interacción con el medio ambiente.

Los arquitectos tienen una conciencia intuitiva del trabajo físico, y esto se aplica al diseño como un acto de temporalización de la experiencia arquitectónica. Lo que se encuentra entre el orden espacial establecido durante el movimiento y la continuidad de la experiencia perceptiva que permite la creación de una experiencia espacial, así como una experiencia física del espacio, es la relación entre la percepción espacial y su interacción con el cerebro humano. La capacidad del cerebro para encontrar una conexión entre un espacio particular y su forma es una de las dos características que lo definen y simultáneamente ayudan a señalar las percepciones espaciales.


Gracias a los avances tecnológicos se puede establecer que, a través de imágenes funcionales, que proporcionan detalles cada vez más finos de la activación cerebral, el modelado por computadora proporciona una teoría de la construcción y el área de trabajo en la que se puede recopilar y examinar nueva información para determinar su funcionalidad.

Dicha inclusión en los espacios arquitectónicos estimula positivamente el cerebro y le da valor artístico a la ambigüedad, lo que nos permite reinterpretar el significado en nuevos encuentros. Si bien las hipótesis científicas fenomenológicamente enriquecedoras permiten una comprensión más precisa del papel del cerebro humano en el proceso de diseño, el terreno común también facilita el desarrollo de objetivos de investigación superpuestos con mayor precisión. Por último, existe la capacidad de crear una experiencia arquitectónica concreta que puede entenderse no solo en términos de comprensión del diseño, sino también en términos de la experiencia arquitectónica concreta.

Por ejemplo, se ha escrito y estudiado mucho sobre lo que contribuye a la salud de los edificios y, por supuesto, el creciente interés por la biofilia en los últimos años ha demostrado la importancia de integrar elementos naturales en el diseño de las casas. La planificación de edificios puede basarse en la comprensión de cómo y por qué el cerebro reacciona a ciertas características de un espacio arquitectónico. Estamos comenzando a aprender más sobre cómo la organización espacial y los aspectos ambientales pueden influir en la productividad en el lugar de trabajo. Dado que el mapeo de conexiones neuronales se adapta a la especificidad de la formación profesional, también existe la posibilidad de que los arquitectos tengan una incidencia más directa sobre la salud del cerebro humano y el medio ambiente que los rodea.

En conferencias anteriores sobre arquitectura y el cerebro, la pregunta central era cómo basarse en evidencia científica sólida para desarrollar pautas aplicables al diseño arquitectónico. Además de comprender lo que experimentan los sujetos arquitectónicos, los conocimientos de la ciencia cognitiva penetran en el discurso arquitectónico para descubrir las relaciones ocultas y menos conocidas entre el cuerpo y el entorno construido, es por esto que es fundamental entrar en una búsqueda continua de recopilación y análisis de data para poder crear la evidencia científica precisa para fundamentar y entender la conexión real del espacio y del cerebro humano.

Sources:

[0]: https://www.artsandmindlab.org/qa-in-pursuit-of-brains-for-buildings/

[1]: https://contractworkplaces.com/en/neuroarchitecture/

[2]: http://www.rocagallery.com/the-built-environments-new-frontier

[3]: http://feltonconstructions.com.au/all-about-neuroarchitecture/

[4]: https://www.dana.org/article/architecture-with-the-brain-in-mind/

[5]: https://www.workdesign.com/2015/03/the-future-of-neuro-architecture-has-arrived/

[6]: https://thefederalist.com/2020/02/27/if-science-truly-won-the-era-of-modernist-architecture-would-be-over/

[7]: https://ark-architects.com/from-neuroscience-to-architecture-and-back-again-neuroarchitecture/

[8]: http://www.intelligentagent.com/archive/Vol5_No2_novak_markussen+birch.htm

[9]: https://dsq-sds.org/article/view/4941/4057

[10]: https://www.questia.com/library/journal/1P3-1378480091/the-organization-of-thinking-what-functional-brain

[11]: https://www.connectionsbyfinsa.com/neuroarchitecture/?lang=en

[12]: http://grupo.us.es/hac/en/memory-architecture-design-an-architectural-research-workshop/

[13]: https://www.jyi.org/2017-september/2017/9/2/application-of-neuroscience-principles-for-evidence-based-design-in-architectural-education

[14]: https://journals.openedition.org/ambiances/628

[15]: https://www.archdaily.com/876465/how-architecture-affects-your-brain-the-link-between-neuroscience-and-the-built-environment

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